Paseando por la ciudad

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Paseas por Regent Street, te topas con un cielo que no amenaza nada bueno, subes a las alturas y desciendes a los infiernos... 
Captas instantaneas que nadie antes habia captado.


Te sientes orgullosa, porque pese a todo dejas el paraguas y saltas a por la imagen perfecta. Entonces, sonries. Lo has conseguido.


Campeona por partida doble. 
 Tu ya me entiendes.
Y ademas ha salido el sol.

Piccadilly Circus

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... Un amigo londinense me conto que si inviertes suficiente tiempo sentada en la fuente de esta plaza pasaran por delante de ti todas las personas que conoces. Hoy en dia es el centro de Londres: la vida bulle hacia Regent Street y las luces iluminan a los turistas que solo buscan la instantanea luminosa perfecta. 

Me he pasado la tarde entera sentada en los escalones de la fuente a ratos sola, a ratos hablando ingles, a ratos invisible. Pero con la imperturbable companyia de Eros, que me  cuidaba con su arco y flecha, pero situada de manera que imposiblemente podia disparar hacia mi.

Me he quedado alli sentada, pensando y dejando desangrar segundos como latidos. Esperando que por una vez, al cerrar los ojos y volver a abrirlos la unica realidad que deseaba que sucediese, la unica tambien que se ha sucedido en mi mente tomara forma y se materializase, se escenificase justo frente a mi. Me he visto alli, esperando, distinguiendo entre la multitud, sonriendo, levantandome,  corriendo...


Ha anochecido y yo seguia imperturbablemente sola.

Trafalgar Square

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Impasible y elegante. Asi estaba el, con sus cuatro companyeros de tardes interminables. Aguantado las miles de cientos de fotografías que diariamente se hacen los turistas a sus pies, a su lado, encima incluso...  

Pero cuentan que un dia uno de ellos abandono a su capitan, decidio escaparse, se removio en su peana, se sacudio las timidas gotas de lluvia suspendidas en su lomo y camino mansamente para hacerle companyia a la chica rubia de las escaleras, que tarde si, tarde tambien, encontraba un momento para sentarse a los pies de la National Gallery a escuchar como a lo lejos, una campana cansada daba con puntualidad inglesa, la siete de la tarde.

 
Creo que este es mi sitio favorito de Londres. El lugar que me dibuja una sonrisa aun cuando el cielo amenza tormenta. Y lo cierto es que no se por que.

... Y llegue a Portobello

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Sigo viva. Hoy he paseado por las antiguedades de Portobello. Ha sido un placer. Pero claro, es que queda cerca de Notting Hill y todo se pega.

Viajar sola

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Tiene sus ventajas y sus inconvenientes. El primero de los segundos es que las fotos del viaje tienen altas probabilidades de que se conviertan en postales. Y digo esto porque basicamente, igual dara que hayas ido de viaje que el robarle a tu vecino fotos en las que no sale nadie. Que por muy chulas que esten pueden levantar sospechas.

Bien, para que esto no ocurra... He descubierto que hay ciertas digamos tacticas para conseguir fotografias muy chulas y en las que si sales. Y nopor photoshop. Empecemos.

1. La autofoto. Chicas, sabemos que nunca sale bien. A no ser que tengas mucha suerte. Desechadla por lo general como primera opción.

2. Please, could you...? Y ofreces tu cámara. Pensad muy bien a quien le pedis esta foto. En Camden pase miedo, personalmente os recomiendo a los japos. Hacen fotos espectaculares. Se esperan a que mires, te la repiten para que puedas elegir y lo unico que piden a cambio es que hagas lo propio con ellos. Son un encanto.

3. La foto bohemia. Explicale tu al japo que quieres una foto sin mirar. Cuesta, pero es posible.

And last but not least...

4. La del espejo. Buscad una superficie reflectante y posad. Sirve casi cualquier cosa: cristales, espejos, ventanas, bolasmetalizadasalospiesdelaCathedral, ejem... Esta ha sido una de mis favoritas de este viaje. Era la foto de: "¡Mamá, sigo viva y con fuerzas suficientes para ver la ciudad y todo!".  Al final me converti en una buscadora desesperada de superficies reflectantes. Esta es del primer dia que fui a Saint Paul's Cathedral. Aquel en el que me cole en una misa evangelica para no pagar la entrada... Ese.

La mejor de todas, a su derecha. Las demas iran llegando, no desesperen vuestras mercedes.

Entrevista con...

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... No, no ha sido con el vampiro, tranquilos. En el cole han sido todos encantadores conmigo. Esta entrevista, en realidad, ha sido un mero formalismo, la beca me la han concedido, solo querian conocerme porque al estar con ninyos durante gran parte del dia querian saber como era mi trato con ellos.

Me han puesto en mitad del patio para que les organizara un juego y todos me han atendido, han escuchado atentamente todo lo que les iba diciendo y sorprendentemente ha salido bien. Se han reido mucho. Lo he pasado bien con personitas de seis, siete y ocho anyos: con que poco se puede hacerme feliz. De hecho, una de las ninyas me ha preguntado: Glory, (Si, a ellas se lo permito, espero que no haya ningun problema al respecto...) Are you going to stay here forever? A lo que no he podido hacer otra cosa que sonreir.

Salgo de "mi" cole y suspiro. Me temo que dia a dia voy comprendiendo donde esta mi lugar, a quien deseo dedicarle mi tiempo y rodeada de quienes quiero crecer. Mi companyera de beca, Eva, es un angel, lo prometo. Se que podriamos convertirnos en buenas amigas. Tengo muchas ganas de empezar a formar parte de esta nueva familia. 

Hoy soy un poco mas feliz.

Notting Hill

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Se que todavia me queda mucha ciudad que recorrer. Y que todavia no he visto sus mercados y plazas. Que no he paseado por Hyde Park ni me he topado con el mismisimo Sherlock Holmes, pero me he enamorado.

Me he enamorado cual Julia Roberts. A cinco minutos del trabajo está Notting Hill. Creo que no hace falta decir nada más. Las posibilidades de disfrutar de Londres todo este verano han aumentado considerablemente.

Ni siquiera hace falta decir donde pone a disposicion el cole de la señorita el alojamiento. Y me han llevado a ver el pisito y visitar a mi compañera de beca. Pasen y vean:


Jon Bon Jovi

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A veces sucede que te tropiezas por casualidad con algo que te extraña. He de decir que en Londres me pasa a menudo. Ayer, paseando por Hyde Park, me encontre con esto:

Gente que sentada en el cesped, disfrutaba de lo que parecia un concierto al aire libre. Y al solito. Yuju! Yo pense, bueno, hacer como hacen... Asi que extendi mi pareo en la hierba y me sente a intentar averiguar cual era el grupo que nos deleitaba. No lo hacen mal, me dije. Y estas personillas se emocionan demasiado para que sea un grupo tributo... Al cabo del rato, una melodia conocida, que me permite ponerme en situación:


Y lo entiendo todo.

Bon Jovi. En Hyde Park. No podia ser de otra forma. No podia ser mejor... It's my life.

Ser ingles...

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...Debe ser complicado. Porque siendo ingles tiene que ser dificil inventarse todo un mundo al margen del resto. Si los demas miden en metros, nosotros en yardas y en millas. Y la altura en pies. Que el resto mide en kg, nosotros en libras. Si ellos beben en litros, nosotros en pintas. ¿Euro? No gracias, nos quedamos con los pounds. Y si ellos conducen por la derecha, pues nosotros por la izquierda. Que para eso somos ingleses.

Pero me encanta. Odisea con los adaptadores incluida. Y me estoy quedando sin bateria. Ole.


De lo mas guiri

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Vease que visten uniforme de invierno. A 23 de Junio. Ahi lo dejo.

¡Mi primer Big Ben!

Change of the Guard

Habia que hacerla, chicos.



Respuestas faciles a preguntas faciles

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Supongo que la mejor manera de comenzar es decir que necesitaba un cambio. ¿Por que Londres? ¿Y por que no? Total despues de todo, no sentia la necesidad de echar raices en ningun sitio determinado y asentarme. En estos casos es mejor aprovecharse de las circunstancias y del hecho de no tener ataduras demasiado fuertes para poder viajar un poco por el mundo.

Ya nos llegara la hora de madurar.

Pregunta: ¿Cuanto te has bebido? (Te con acento, larga vida a los diacriticos).
Respuesta: A pesar del hecho de que hay te por todas partes y de que incluso la habitacion del hotel tienen su te preparado y sus maquinitas para hervir agua, debo decir que he mantenido mi integridad y sigo siendo un ser de cafe. Bueno antes tampoco era un ser de cafe, pero dado que todavia no tengo la baticao me estoy dando al cafe. Necesito mantener mis sentidos alerta, por si las moscas.

P: Se pasara el dia lloviendo y sin ver el sol, ¿no?
R: Debo confesar que el tiempo esta siendo mejor de lo que esperaba. No es que el sol nos acompanye todos los dias, pero se deja ver. Es cierto que el 80% del tiempo esta nublado, pero tampoco me ha llovido tanto como los mas pesimistas suponiamos. Aunque hay opcion de contratar el tiempo para tu viaje cuando pides el billete. Yo marque la casilla de sol. Asi me va.

P: ¿Eso quiere decir que ya te has comprado paraguas o que seguiras intentando vivir sin el?
R: Siento defraudar a mis fans, pero he de decir que ya tengo un paraguas en mi posesion, si bien el verbo comprar no es el mas adecuado. Digamos que al igual que Arturo recibio a Excalibur de manos de la ninfa Dama del Lago, yo recibi mi paraguas de un usuario del metro anonimo. Un regalo de los dioses no se puede despreciar. A pesar de parecer una falda escocesa.

P: Lo bueno de Londres es que como llueve y esta nubladillo el clima se suaviza y hace menos frio ¿no?
R: Me estoy pelando de frio. Y no suelto mi chubas para nada. Bueno, para hacerme fotos, hay que salir guapa.

P: ¿Has visto a la Reina? ¿Has visto el cambio de guardia? ¿Has ido los museos? ¿A Candem Town? ¿Has visto a los Beatles?
R: No. Si. Si. Si. ¡Por poco!

Ilustrare andanzas en breve.

Nunca dijimos que fuera a ser fácil

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Me disculpareis los acentos. Y las dieresis. Y las enyes. Pero mientras no disponga de conexion propia mucho me temo que son elementos inalcanzables en estos teclados.

Efectivamente. No suponia que fuera a ser facil, pero tampoco tan dificil. De todas maneras la situacion no es critica. Todavia.
Antes de divagar sobre mi vida por aqui, permitidme que os de la bienvenida a los que tengais ganas de seguir las andanzas, venturas y desventuras de esta que escribe.

Un abrazo muty fuerte para todos, ya os echo de menos.

Último aviso para...

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Podría escribir acerca de carreras por pasillos de aeropuerto. De dejar puertas de embarque a mano derecha e izquierda cuyos números lee fugazmente sin un segundo que perder, como pasa en las películas.

Películas en las que el personaje protagonista tiene el único objetivo de llegar a una voz: "Última llamada para los señores pasajeros del vuelo 8322 con destino Londres Stansted". Y que disfrutaba con el sentir los latidos de su corazón golpeando contra su pecho, sin distinguir si lo hacían ya por puro nerviosismo o por la carrera en sí. 

Pero no sería cierto.

La despedida fue breve. A nadie le gustaba que no hubiera billete de vuelta. Pero nada se podía hacer contra eso. No lo había. Ya está. La verdad es que la chica, alta y rubia, esperaba paciente y tranquila en la cola de la puerta de embarque casi desde que anunciaron su vuelo. Quizás no era conscinte de lo que estaba a punto de hacer. Del cambio que iba a acontecer en su vida. Algo intuía por ese temblor en sus piernas. Ese golpear sistémico de su corazón. Ese billete que sostenían sus manos.

Tras pasar el control de aduanas, observándose en el cristal de la puerta de embarque, pensó: "Despídete de la chica que tienes delante, porque no se parecerá en nada a la chica que algún día volverá a esta ciudad. Esta chica ya no vuelve."

Ventanilla. Los aviones despegan y aterrizan a su alrededor. Quizás ahora sí sienta algo de nerviosismo. El avión está a punto de despegar, aunque pasea sin prisas por la pista. Y ella, suspira, serena. Y por última vez se despide de todo lo que deja atrás. Ya es hora de mirar hacia adelante. Se ha prometido que irá a cualquier parte siempre y cuando sea en esa dirección. Y por eso compró un billete de avión. Y por eso estaba sentada en su asiento 21c, el día 21 de junio, del mes que era 6 pero hubiera sido 21. Divagaba por última vez en estos pensamientos, echando un último vistazo a esa habitación de su mente donde en unos segundos ese fragmento de vida iba a quedar encerrado.

Y entonces sin previo aviso el avión despegó, rumbo hacia una nueva vida. Por suerte a veces tenemos una segunda oportunidad. Puede que esta sea s u"Última llamada para..." ¿Para qué? Aún no lo sabe.

La suya empezaba en ese preciso instante.

Así, horas más tarde aterrizaba en una ciudad nueva. Desafiante pero también fascinante... Y maravillosa.

Acierto

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- Buenas noches.
- Hola, buenas noches. Sonríe ella.

- No sabría decir si he perdido o he ganado.
- ¿ Y eso?
- No, nada. He apostado que tendrías los ojos azules.
- Pues ya ves que no. Quizás a la próxima.
- No, no. He perdido-ganado. ¿Y sabes por qué? Porque he dicho que tendrías unos ojos azules y preciosos. Y, es verdad, tienes unos ojos preciosos.

Y ella, sin querer, baja la guardia.

El padre del novio

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Nadie se fijaba en el padre del novio. El padre del novio era un hombre callado y discreto, pero no era por eso por lo que no se fijaban en él. Puede que fuera un hombre corriente, algo más alto de lo común, pero la curiosidad de los asistentes se dirigía, como suele ser habitual, a la madre del novio, observada con esa minuciosidad que ronda lo desatento

Nadie se fijaba en el padre del novio, y cuando dejó de apoyar el peso del cuerpo en la pierna derecha para cambiarlo a la izquierda, o cuando descruzó las manos y las colocó sobre las rodillas, apretándoselas con fuerza, ninguna cámara, ninguna mirada se inmiscuyó en sus leves gestos.

Nadie se fijaba en el padre del novio, que observaba a su hijo como si fuera un espectador que lo contemplara todo desde muy lejos, desde el coro, o desde la cúpula, tan lejos que el padre del novio recordaba al chico en sus primeros paseos en bicicleta, y aquel esparadrapo que lució en la rodilla un verano que no alcanzaba a precisar, por esos caprichos de la memoria, que descuida detalles y conserva nimias pinceladas que, con el tiempo cobran la apariencia de un momento estelar.

El padre del novio, en el que nadie se fijaba, veía ahora una lágrima incipiente que comenzaba a engrosarse antes de resbalar por la turbada mejilla del niño, y a la vez, aquel esparadrapo, un esparadrapo como eran antes los esparadrapos, de gruesa tela, pegajosa viscosidad y color teja.

Nadie se fijaba en el padre del novio y, cuando durante la homilía se apretaba la rodilla, parecía que deseaba atrapar aquella frágil y ensangrentada rodilla del niño después de caerse de la bicicleta, o la expresión dolorida del niño, que ahora es un chico “templao”,  al que no le puede ver la cara, sólo el cogote y la apostura de los hombros bajo el chaqué.

Nadie se fijaba en el padre del novio, pero lo cierto es que al iniciar la ceremonia, volvió de las alturas, atravesó la cúpula y no volvió a ser el padre del novio en el que nadie se fijaba: no quería entrar solo a la iglesia, así que le miró inquisitivo. Y ella sonrió. Al padre del novio le acompañó una chica rubia que mientras caminaba con una sonrisa, susurraba: "Esto es el ensayo, papá, el día que me lleves de verdad al altar…". Y el padre del novio sonrió y pensó durante un pequeño instante que algún día sería también el padre de la novia.

La graduada

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Hoy, 15 de junio, quizás sea licenciada y yo sin saberlo. No sólo licenciada sino doblemente licenciada.

Hoy, 15 de junio, he disfrutado cada segundo de lo que ha sido mi vida universitaria: las hojas que se mecen con una sinfonía vegetal en Blasco Ibáñez. El paseo hasta la facultad, sonriendo a todos y a todo. La satisfacción de que he cursado asignaturas de las tres especialidades que se enseñan allí. El cosquilleo nervioso del último examen, estando incluso en la misma clase, la 201: primera y última en la que he hecho un examen universitario. El cerrar la pluma, plegar los folios a tamaño cuartilla... Y el correr escaleras arriba hasta el quinto porque como siempre y como nunca, no tengo espera.

Toquemos madera. Hoy, quince de junio, quizás ya sea licenciada. Bueno, doblemente licenciada.


Tacones rojos

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De pie. A mi lado, en el semáforo. Calándose hasta los huesos. Desprevenida, la lluvia le había asaltado sin paraguas. Distraido me fijé en lo guapa que era. Tenía una belleza clásica. Con porte  elegante, aún con los hombros encogidos. Delgada, el pelo ondulado, suelto caía por sus hombros. Los zapatos, en sus manos, preveían una huída rápida de sus ágiles pies hacia un lugar cubierto.

Pero yo era un caballero.

- ¿Por qué nos encojgeremos de hombros cuando llueve? ¿Nos mojaremos menos así?

Solícito me ofrecí para compartir mi paraguas. Lo cierto es que era lo suficientemente grande para los dos. Ella simplemente sonrió. Y me acerqué para ponerla a buen recaudo.

- No hace falta que salga corriendo. Le acompaño a casa, tranquila.
- No, no importa, no se moleste. Son sólo unas gotas de lluvia.

Pero la acompañé a casa. Se puso sus tacones rojos y le ofrecí mi antebrazo, que rechazó con una suave caricia cortés. Hicimos el camino bordeando charcos de lluvia y en silencio.

- ¿La próxima vez que llueva tendré que venir a rescatarla?
- No, no se preocupe, le pediré al cielo que no derrame más lágrimas. Sería demasiado trabajo para usted, nunca llevo paraguas.
- Entonces será un placer volverla a ver el próximo día de lluvia, pues. Buenas noches.

Sigo estando aquí

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Soy yo, Sofía... Y sigo estando aquí. Sin saber muy bien cómo ni por qué. Quizás hayas sido tú la que me ha traído de vuelta. Eres la única que puedes. Pero sea como fuere, lo cierto es que estoy aquí. 

No como tú desearías, quizás. Porque puede que no me veas, que no me escuches. Pero siempre podrás sentirme. Sólo por el hecho de que puedes volver a todas las tardes que pasamos juntas. Ten por seguro que yo lo haré.

Me marcho porque la vida es así. Pero te vienes conmigo. Y me quedo, aquí, contigo. Mira, dame tu mano, ¿lo sientes palpitar? No seas tonta y hazme un sitio, porque es el único lugar en el que no podrás olvidarme jamás.

Lo sabes... Siempre, siempre, siempre estaré aquí. Y seguiré siendo yo. Y estaré a tu lado.

Boarding pass

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Ha comprado un billete de avión.

Se marcha y no sabe cuando volverá. Ni siquiera sabe si lo que quiere es volver. De momento, sólo ida, por favor.

Curioso es que su plan de vida quepa en un trozo de papel rectangular que ha costado lo mismo que una cena de cualquier fin de semana. Pero este es un billete que lo cambia todo. Y como no puede evitar ser ella misma lo ha decorado y ha hecho un sobre precioso. Porque sin duda es también un regalo. Un regalo que después de cinco años se merece tanto que daría lástima que no se diera cuenta.


Lo cierto es que no la veo mucho, ahora vive pegada a una guía de viaje. A la promesa de un país que aún no ha descubierto. A la querencia de perderse en una gran ciudad y que nadie sepa de su existencia. A la necesidad de respirar y sentirse completa. A dejar de buscar... Para empezar a encontrar. 

Y, ¿sabéis qué? Es así como se siente feliz. La veo sonreír a todas horas.

Te aviso

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—¿Cómo se llamaba?
—No es necesario que me hables de usted. Me llamo Silvio.

—¿Y yo? ¿Cómo me llamaba?
—Te llamas. Todavía te llamas Blanca. Y eres mi mujer. Siéntate y come.

—¿Esto me gustaba? ¿Qué era?
—Sí. Te gustaba. Te gusta. Es sopa.

—¿Comía siempre ahí enfrente?
—¿Quién?
—Usted.
—Siempre, Blanca. Siempre como aquí enfrente. Delante, a tu lado. Siempre.

—¿Y me quería?
—¿Quién?
—Usted.
—Te quería. Sí. Te quería, Blanca.

—¿No usas ahora el presente, Silvio?
 

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